lunes, 2 de marzo de 2015

EL PROCESO VIDA (I)


EL PROCESO VIDA (I)

“La vida es un cambio continuo que sucede en cada momento…”. Osho.

El largo camino recorrido por el conocimiento, muestra que tanto la reducción, como la ampliación de las escalas del entendimiento, acrecienta la mayor comprensión humana de la eternidad del tiempo y de la Infinidad del espacio, para confirmar así la temprana intuición de Aristóteles, sobre la existencia del átomo y la vida, evocando a la razón, a pensar en el proceso de la vida, en el que concurren una infinidad de formas de existencia que están presentes tanto en la tierra, como en todo el universo.

Desde otro punto de vista, según las culturas orientales la materia y el espíritu conforman una sola entidad que es el universo entero, y conforman la esencia del Ser Supremo.

Tal es el caso de las teorías del origen de la vida que se desarrolla a continuación.

De una traducción libre de la conferencia “Life, Death and Sam'ska'ra - Idea and Ideology -Shrii Shrii A'nandamu'rti, " en 1993, sobre este tema, se resume que la vida es un mecanismo que no hace ninguna distinción entre los elementos orgánicos e inorgánicos, pues los utiliza a todos por igual e indistintamente.

En dicha explicación se asume que desde los más simples micro-organismos hasta los seres humanos más desarrollados, dan uso a todos los materiales y de las fuerzas presentes en la naturaleza inorgánica y que son los mismos que intervienen en la formación de las rocas o de los compuestos químicos más sofisticados.

Las leyes físicas y químicas que operan en el mundo inorgánico, se consideran suficientes para explicar la presencia de todas las formas de vida existentes. En última instancia, de acuerdo con éste mecanismo, los seres vivos pueden ser adecuadamente descritos en términos de materia y movimiento, ya que en esencia corresponden a los mismos grupos de átomos primitivos que igual permanecen girando en el espacio.

El mecanicismo describe el origen de la vida de la siguiente manera: los átomos de la creación, léase: hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, etc., están en movimiento gracias a sus propias fuerzas, ellos se aglutinan unos contra otros y se adhieren en grupos, hasta que se disponen por fin, en forma de protoplasma celular, con el que comienza la vida.

A continuación, el movimiento de los átomos dentro de la célula, atrae a ella más átomos externos hasta que por fin se divide en dos células, y en este proceso, finalmente se dividen en varios miles. Luego, siguen las interacciones de las diferentes células, provocando claras diferenciaciones entre los tejidos y órganos que cumplen funciones diferentes. Por último, los movimientos de los átomos y las interacciones de los órganos de forma espontánea, se ajustan de tal forma que se alcanza un estado de movimiento, auto-sostenible, cuyo equilibrio constituye un organismo vivo, como un todo.

Por lo tanto, esta explicación encuentra que la vida no es otra cosa que la resultante mecánica de la interacción de las moléculas constituyentes del cuerpo.

Vida, en general, corresponde a un cúmulo de características propias de los seres altamente organizados, condición que les confiere una fuerza sustancial compuesta por una actividad interna de crecimiento y desarrollo y otra fuerza externa que permanece aunada con la posibilidad de una permanente interrelación con el entorno.

Esto se traduce en que el ser vivo posea una cierta independencia relativa, una capacidad de adaptación, una posibilidad de desarrollo y un buen grado de garantía de reproducción, todo en concordancia con un principio activo de autonomía que deriva en la tendencia de auto preservación de la especie, vida que está enmarcada en las variables que caben dentro de una serie de coordenadas de materia, energía, espacio y tiempo.

Un organismo vivo, constituye un sistema integrado, en donde el todo controla las partes y estas a su vez contribuyen a la unidad del todo. El todo sin las partes, es incompleto y las partes aisladas son sólo piezas diferentes inherentes al todo.

Para su análisis, el concepto básico reza que la ciencia debe mantener un acercamiento a la vida, ya que éste resulta fundamental para entender inclusive, hasta el comportamiento social. Éste tipo de concepto influye tanto sobre la conducta profesional médica, como en la concepción filosófica o el ámbito ético-axiológico, así como interviene en la construcción jurídica-social y hasta obra en la conformación de funcionamiento del mismo entorno económico.

Por su trascendencia, el tema ha sido abordado formalmente por las diversas corrientes filosóficas, en especial occidentales, las que por su concepción diferencian lo “vivo" de lo “no vivo”, todo ello por cuenta del supuesto contenido que imprime la presencia de un alma con capacidad de moverse espontáneamente, y por ende, así determinar que la ausencia de la primera característica o falta de vida, aspecto que obliga a dejar de poseer aquello que impulsa la existencia o fuerza interior latente.

Para Aristóteles, vida es ‘el ser mismo’. Vida, es un principio por medio del cual, un ser se nutre, crece y perece, siempre vigente a sí mismo. Entonces, se entiende la vida como la propiedad material y como la no material inherente al ser. Para éste caso, se refiere a la condición del hombre de ser contenedor de la cualidad energética inmersa dentro de una propiedad física, que funciona, gracias a la presencia de la no materia que obra en él y por tanto, lo posee.

Por una parte Voltaire, define la vida como un complejo de procesos mecánicos y psíquicos. Engels, se refiere a ella como una modalidad de existencia de los cuerpos albuminoideos o protoplásmicos, producto de un constante intercambio de sustancias con el entorno alrededor y agrega que la vida siempre se origina a partir de un organismo similar.

En términos biológicos, la vida humana se define como la capacidad de nacer, crecer, reproducirse, respirar, nutrirse, evolucionar y morir. Y como requisito previo, considera que el Ser portante debe tener la capacidad de intercambiar y transformar la energía disponible para sobrevivir, pues está construido por un cuerpo celular, el cual es descrito biológicamente como un ciclo finito que va transitando desde el nacimiento, hasta agotar completamente sus recursos de energía y morir.

En términos generales, los Vitalistas, consideran la vida como el producto de una fuerza reguladora de la materia, mientras los Mecanicistas, la asimilan a un sistema complejo de procesos físico-químicos; a su vez los Dialécticos, hablan sobre unas leyes biológicas muy específicas que rigen la vida. Desde el plano social, la importancia de la vida humana radica en el valor de los mecanismos de renovación o protección que sirven como garantía para una adecuada prolongación vital.

Al entender la vida como el equilibrio de los átomos que chocan, se admite que los seres vivos se originan a partir de elementos que carecen de vida, esta visión respalda la teoría de la abiogénesis ampliamente divulgada y sostenida en esencia por el mecanicismo. Sin embargo, resulta muy difícil explicar la vida, solamente por medio de la materia y su movimiento. Así que como complemento, se recurre a justificar la presencia del instinto animal que de hecho lucha por su propia conservación, al realizar acciones internas, reflejas o no, que tienen como objetivo la auto- preservación.

Pero hay otra cosa que es considerada real en un cuerpo vivo y es que él da cuenta de su comportamiento característico, más allá de los elementos materiales y de los procesos físicos y químicos implícitos, llegando así a la de por sí opuesta teoría del vitalismo. El argumento vitalista, brevemente puede resumirse así: Cada objeto viviente es un todo organizado. Sus partes existen y funcionan para brindar bienestar a la totalidad del organismo. Dentro de él ejercita el completo control de sus partes. Y allí, es decir, en ese poder, radica el carácter instintivo de la vida. En ninguna otra parte del mundo inorgánico, esta misma característica puede ser encontrada.

Continúa la argumentación asegurando que el poder característico de la vida se puede detallar como sigue:
Ø  El organismo posee el poder para exponer a la sus propias moléculas a procesos de oxidación, para por este medio producir calor y energía.

Ø  Tiene la facultad de aplicar parte de su energía para cambiar su propia forma y posición, de modo tal, como para resistir las fuerzas externas y adaptarse a las circunstancias extremas para lograr la preservación de su ser. Por ejemplo, la búsqueda de alimento o el hecho de alejarse de objetos amenazantes.

Ø  El poder de aplicar parte de su energía a aprovechar para sí, los materiales del exterior y asimilarlos a su propia conveniencia, eliminando los residuos sobrantes.

Ø  El poder de coordinar el trabajo de los distintos órganos a fin que ellos cooperen para el bien de todo el sistema, y si es necesario, hasta compensar la pérdida de la función de cualquier órgano lesionado, por medio del fortalecimiento de otros órganos o sentidos.

Ø  El poder de eliminar las células con forma de virus o gérmenes, por ser organismos extraños, buscando de este modo, la preservación de la especie.

Todos estos poderes están orientados al simple propósito del bienestar general de todo el organismo, lo cual, no está contemplado en la explicación mecanicista de la vida. Es por ello que se postula la presencia en el organismo vivo, de eso que permite explicar dichas funciones peculiares, para así llegar a la denominada entelequia, o principio vital. La principal objeción que se argumenta contra la Teoría Vitalista es que en ella surge un elemento calificado de misterio, sobre el concepto del principio vital.

Una más amplia concepción de la vida, la define como la fuerza resultante de los roces internos y externos del objeto-cuerpo; donde el núcleo es el factor sólido, mientras el carácter corresponde a la energía vital, la misma que en sánscrito se llama pra'n'a'h y que corresponde a la colección de importantes grupos de trabajo asociados entre sí dentro de la misma estructura física.

Esta es la forma como la vida se expresa dentro de las estructuras que conforman la unidad física. Tales estructuras físicas están compuestas de cinco factores fundamentales: etéreo, aéreo, luminoso, líquido y sólido, y por lo tanto, para su propia existencia como estructuras de unidad, cada una debe tener el control del núcleo de su respectivo factor, dentro de la estructura del cuerpo compuesto.

En el origen del núcleo intervienen dos fuerzas opuestas de desarrollo: la centrípeta-adhesiva y la centrífuga-separatista. La primera, interna, trata de mantener la solidaridad estructural del objeto, mientras que la segunda, centrífuga marca una tendencia segregacionista, es decir, trata de dividir el objeto en miles de partículas.

Esta es la verdad profunda y simple: eres el amo de tu vida y de tu muerte. Lo que haces es lo que eres”. Lao Tsé.
  
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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242
Autor: Daniel García Vanegas.
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