martes, 21 de abril de 2015

LA CONDENZACIÓN (II)



LA CONDENZACIÓN (II)

La razón dorada Phi, se denomina como la derivada directa de ‘La divina proporción’, ya desde su origen fue observada y contemplada por los antiguos griegos, puesto que obedece a una relación numérica específica que resulta esencial para la concepción de ciertos ideales de orden, armonía y geometría que siempre han trascendido.

Dicha proporción también es conocida como ‘La razón áurea’ que representa todo un complejo modelo de belleza.

Su aplicación matemática, nace de plantear la hipótesis de la proporcionalidad entre dos segmentos la cual dice: "Se trata de encontrar dos segmentos tales que el cociente entre el segmento mayor y el menor, sea igual al cociente que resulta de la suma de los dos segmentos, más el mayor de ellos"

Su desarrollo define que sean los segmentos, A: el mayor y B, el menor. Entonces, al ser planteando en forma de ecuación se presenta la siguiente igualdad: A/B =(A+B)/A, lo cual, se llega a resolver como una ecuación cuadrática de segundo grado, cuyo valor numérico, se simboliza con la letra: Phi (fi) quedando así planteada:


Éste valor marca la proporción de lo que se denomina ‘La sección áurea’, de la cual tal cómo se mencionó, los antiguos griegos aseguraban que conducía a la armonía, a la salud y a la belleza, y que además, constituye la base en que se fundamenta el arte y la arquitectura de la época.

Luego, en la edad media, la proporción fue considerada de origen divino, pues se creía que incorporaba la perfección de la creación suprema.


La mencionada proporción, se encuentra con sorprendente frecuencia en las estructuras naturales que conllevan el uso de la agradable la proporción 1,618…, cuando su relación existe entre la longitud y el ancho. Sus extrañas propiedades son motivo para que la Sección Áurea, haya sido considerada históricamente como divina en sus composiciones, e infinita, en sus inagotables significados.

Si bien es cierto que la armonía se puede expresar mediante cifras, en especial dentro de espacios pictóricos o arquitectónicos, también está presente en el reino de la música y por supuesto, en la naturaleza en pleno. La armonía de la proporción áurea, se revela de forma natural en muchos lugares.

Entre otros, en el rostro y el cuerpo humano, o en los ventrículos del corazón que recuperan su posición de partida, en el punto equivalente al ciclo que marca el ritmo cardiaco.

Igual es notable ver que si se divide el grado de inclinación de una espiral de ADN o de la concha de un molusco por sus respectivos diámetros, se obtiene como resultado la medida mágica de la Sección Áurea.

Su proporción matemática se refleja en la circunferencia así:



Por otra parte, si se mira la forma en que crecen las hojas de las ramas de una planta, se puede ver que cada una crece en un ángulo diferente respecto a la de debajo y que el ángulo más común entre hojas sucesivas está directamente relacionado con dicha Sección Áurea.

En arte y la arquitectura durante siglos, han utilizado con extraordinarios resultados las famosas propiedades armoniosas de la geometría sagrada Usando el Pi y el Phi y en especial de la Sección Áurea.

Las dimensiones de la Cámara Real de la Gran Pirámide se basan en la Sección Áurea; Leonardo Da Vinci, la incluyó en muchas de sus pinturas y Claude Dehussy, se sirvió de sus propiedades proporcionales en la música.

Hay cientos de ejemplos del uso intencionado de la sección áurea en la pintura, escultura, construcción y música, pero sobre todo, se destaca en aplicaciones matemáticas y geométricas.

Por ejemplo, la llamada secuencia de Fibonacci, corresponde a una sucesión infinita de números que comienza por: 1, 1, 2, 3, 5,8, 13, 21,.. , en la que cada uno de ellos es la suma de los dos dígitos anteriores.

Lo notorio es que para cualquier valor contenido en la secuencia mayor que tres, la proporción entre cualesquiera dos números consecutivos es 1,618, o Sección Áurea.

La presencia de la secuencia de Fibonacci, se encuentra en la naturaleza, por ejemplo, en la que la flor del girasol que tiene veintiuna espirales que van en una dirección y treinta y cuatro que van en la otra; ya que ambos son números consecutivos determinados por Fibonacci.

En las curvas de una concha de Nautilus, cada nueva circunvolución completa cumple con la proporción de 1: 1,618, si se compara con la distancia medida desde el centro de la espiral precedente.

Por esta razón, el logos palabra primordial de Heráclito o verdad inocultable es la misma llave que Lao Tsé llama el Tao y que los vedas denominan el Rit o Rta, tierra viviente de auto-semejanza geométrica, asociada con el tetraedro, fuente energética de espiral primordial.

Su significado en sánscrito, se asimila con ‘encajar perfectamente sin fisuras’ o ‘la unión perfecta’, cuyo accionar se asocia con una rueda que gira en armonía rítmica, en forma suave y equilibrada.

Ésta, en doble espiral crea límites naturales. Por ejemplo, coincide perfectamente con el ojo humano que a su vez responde a la natural superposición de las líneas de la espiral del Phi doble.

Además, conecta con la palabra griega Harmos (armonía) que equivale a la latina Ars que a su vez es la raíz etimológica de los términos arte y artista, entre otros.

La pregunta de fondo que surge es: ¿Cómo encaja todo?

Una vez se colocan los tres aspectos juntos, bajo una misma pauta, esto incluye, el Toroide, el Vector de Equilibrio “VE”, y los espirales de “Phi”, se termina por enlazar un modelo completo que resulta ser dinámico y cuya representación se parece a al modelo que ilustra éste título.

Mientras que por apariencia, el toroide que se presenta a todas las escalas, hace creer que se vive dentro de un universo fractal.

Bien, el término fractal, deriva del Latín fractus que significa algo quebrado o fracturado, cuyo modelo más recientemente fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot, en 1975.

‘Fractal’, se asocia con la repetición de unos mismos patrones en todas las escalas, sean consideradas como apreciables a simple vista o por medio, ya sea de un microscopio o a través de un telescopio.

Cuando se mira una pequeña parte de un fractal, se detecta que esta tiene la misma apariencia que su forma completa y viceversa. Ejemplos conocidos son: las cadenas montañosas, los lechos de los ríos, las plantas y la imagen proyectada por las descargas eléctricas.

Todo lo anterior planteado como posible representación de formas, implica la posibilidad que existan diferentes resultados, para cualquier hecho que haya sido ya iniciado.

Los inmensos alcances de este tipo de pensamiento, dan un nuevo sentido a la vida e invitan a considerar los puntos de vista con los que permanentemente se efectúan los análisis de los eventos de la vida cotidiana, como elementos vinculantes del ahora y con la serie de elecciones que darán pie a las experiencias futuras.

No es ninguna novedad la existencia de la opción que acontezcan muchos resultados para un mismo evento, esto lo anticipó la física cuántica, desde el momento en que efectuó la postulación de la teoría en sí misma.

Actualmente, el avance de la ciencia ha dado sentido de realidad a ciertas posibilidades que antes fueron consideradas esotéricas; el hecho que ahora se conviertan en posibilidades cuánticas a la luz de la teoría de la incertidumbre, se apoya en lo que la misma postulación sostiene: “Cada posibilidad ya ha sido creada y está presente en nuestro mundo”.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242
Autor: Daniel García Vanegas.
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ETIQUETAS: Toroide, toroidal, vector de equilibrio, phi, fi, proporción áurea, Efecto Coriolis, magnetismo, energía, vibración frecuencias, fuerza, Entidad, Existencia, partícula de Dios, identidad, singularidad